Muebles en el living

En ocasiones, los recibidores parecen un cajón o un túnel sin fin. En este caso, utiliza un tono claro de un color cálido en la pared más alejada (que generalmente se encuentra frente a la puerta de entrada); una puerta situada en el fondo del recibidor se puede pintar de un color que contraste vivamente con las paredes o puede pintarse a tono, con el marco de un color distinto para que resulte más definido.

En ocasiones, los recibidores parecen un cajón o un túnel sin fin. En este caso, utiliza un tono claro de un color cálido en la pared más alejada (que generalmente se encuentra frente a la puerta de entrada); una puerta situada en el fondo del recibidor se puede pintar de un color que contraste vivamente con las paredes o puede pintarse a tono, con el marco de un color distinto para que resulte más definido.

En ocasiones, los recibidores parecen un cajón o un túnel sin fin. En este caso, utiliza un tono claro de un color cálido en la pared más alejada (que generalmente se encuentra frente a la puerta de entrada); una puerta situada en el fondo del recibidor se puede pintar de un color que contraste vivamente con las paredes o puede pintarse a tono, con el marco de un color distinto para que resulte más definido.

Si el recibidor es oscuro y triste, panela la puerta con espejos, lo que ayudará a reflejar la luz y también servirá para agrandar visualmente el espacio.

Cuando el recibidor es oscuro y sin gracia, puedes simular una ventana poniendo un marco con espejos en lugar de cristales; la ilusión se puede completar añadiendo unas cortinas o un estor enmarcado por unas caídas de tela.

Una luz oculta detrás de una guardamalleta, una doselera o un listón pueden aportar más luz.

Que muebles poner en el living

Cuando se trate de un recibidor amplio, juega con algunos trucos visuales decorativos, simulando unas columnas de mármol, unas hornacinas pintadas, unos frontones sobre las puertas u otro detalle clásico; pinta un arrimadero marmolado o decora las paredes de modo que parezca que llevan un panelado antiguo. En el caso de una decoración más moderna, se pueden utilizar cenefas y molduras formando paneles, cuya superficie interior esté decorada de forma diferente a la de las paredes. También se puede adaptar al recibidor un estilo clásico, con sus características cortinas drapeadas, guirnaldas, cintas, lazos y grabados. Todos estos tratamientos quedan mucho mejor si se limitan a la utilización de uno o dos colores, más uno neutro.

Si tienes manos de artista puedes pintar en una pared una escena clásica o un paisaje mediterráneo cálido. Pinta la parte alta de la pared de un color azul brillante, estarce encima unas cuantas hojas de parra verdes y enmarca la vista con una balaustrada de terracota. Si te parece demasiado difícil llevar a cabo esta idea, limítate a crear un efecto muy original pintando cada una de las puertas del recibidor de un color distinto y dejando los marcos en blanco o en otro color neutro.

Los colores de la puerta principal deben reproducir los que aparecen en la habitación contigua al recibidor. Sea cual sea el estilo que hayas elegido, procura sacar el máximo partido a los rasgos arquitectónicos propios de la habitación y disimular los puntos débiles para crear una entrada que invite a entrar a nuestros invitados.

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